- Hoy es el día – señaló Shelk – o al menos eso estiman en el Enclave. Además el culto de Némesis ha estado raptando bebés recién nacido, probablemente para asegurarse de que ninguno sea el elegido, o tal vez para abandonarlos en la ciudad y así confundirnos en nuestra búsqueda.

Unos minutos ambos, salían hacia las ruinas de la antigua Ciudad de Riplus. El escenario que afrontaban era más que desolador, restos de antiguas construcciones ahora desgastados y contaminados con la poderosa magia negra que se usó para derrocar el antiguo reino de los elfos.
Pero para llegar ahí debían cruzar una barrera, el río que dividía la zona nueva de la antigua, y el puente estaba cerrado. Para evitar problemas con los guardias deciden buscar alguna alternativa.
- Síganme – les habla una voz desde las sombras – Fabiola, una de sus compañeros de armas, les llevó hasta un muelle escondido entre los arbustos donde unos botes esperaban a mas aliados
Lentamente fueron cruzando el río, la sombra de la noche era su principal aliado, hasta que unos guardias llegaron a revisar el lugar, alarmados por unos sonidos. Una vez todos ocultos y a salvo antes que llegaran, Marric no resistió sus ganas de atacarlos.
Grave error. Sus estruendosos y multicolores poderes mágicos no hicieron más que alarmar a los guardias del puente que a lo lejos los vieron y dieron la alarma.
Luego de esconderse adecuadamente del otro lado del río, fueron atraídos por el llanto de un bebé a lo lejos. Seguros de haber encontrado al Salvador en las orillas del río, subieron a las ruinas inundados de jolgorio y satisfacción.
Mas un ataque sorpresa los esperaba arriba, y Marric debió defender él solo al niño que tenía en sus brazos mientras Olmo se esforzaba por trepar la pared que llevaba a la calle. El horror inundó a Olmo, segundos después, al ver al pequeño muerto brutalmente de un martillazo entre los brazos de su compañero.
Siguieron la búsqueda con la esperanza de que se haya tratado de un señuelo solamente, aunque horrorizados por el destino de aquel recién nacido, hasta llegar donde se ubicó el Mercado en los tiempos idos. Allí cayeron en una trampa, con otro bebé abandonado simulando ser el elegido. Entre los golpes contra las bestias que los atacaron se encontraron con Ibuky, una joven paladina de la raza de los deva, seres eternos que se van reencarnando y rememoran todas sus vidas anteriores.
Cuando ya hubieron dado cuenta de las bestias, y ya perdían la esperanza de hallar al hijo de Silvan, sintieron el llamado…
La entrada del sótano del castillo, frente al Mercado, lucía una tenue luz verde. Por sus escaleras y hacia abajo se enredaban interminables plantas, flores y frutos que mágicamente brotaban, morían y se renovaban. En el centro de una sala inundada de vida, estaba un bebé recíen nacido, junto a una difunta joven semielfa a la que unas hadas le estaban tejiendo una mortaja de hojas.
Los persecutores de Olmo y Marric seguían lanzando sus características bengalas rojas. Ibuky sugiere buscar otro camino para salir y las hadas indican un túnel que lleva a las ruinas del Templo de Silvan.
Siguieron el camino subterráneo, pero al salir al Templo, una trampa se activa y fuertes bengalas mágicas se disparan, alertando a los enemigos que ya inundaban la Ciudad Vieja.
Los tres aventureros, eufóricos por su descubrimiento´, corrieron por los callejones y los escombros huyendo de las enfurecidas criaturas que detectaban su fracaso en la batalla que esa noche se libraba, la batalla por encontrar a Silvan, al Dios nacido como mortal en el mundo de los que sufren…

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