Nadie supo en qué momento , cómo ni hacia dónde, pero los ents se fueron. Los míticos pastores de árboles, cultivadores de bosques y eternos amigos de los elfos y de todas las criaturas silvanas, se habían ido sin dejar huella. Algunos decían que se habían dormido de forma voluntaria, para esperar el momento indicado, los mas pesimistas creían que habían decidido abandonar sus vidas nómadas para atar raíces y permanecer en estado vegetativo para siempre.
Lo que para todos estaba claro era el motivo: los bosques estaban envenenados desde que sombras, brujas y demonios comenzaran a cruzarlos desmedidamente. Monstruosas aberraciones dejaban sus desechos en sus suelos y criaturas extraplanares se instalaban a vivir entre los árboles, alterando el eterno equilibrio de la vida.
Atrás quedaron los días de los ents, y mucho mas aun escondido en la memoria de algunos elfos, el tiempo en que podían comunicarse con todos los árboles, teniendo a veces pláticas de días enteros…

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