viernes, 11 de noviembre de 2011

El Despertar de los Arbóreos

Nadie supo en qué momento , cómo ni hacia dónde, pero los ents se fueron. Los míticos pastores de árboles, cultivadores de bosques y eternos amigos de los elfos y de todas las criaturas silvanas, se habían ido sin dejar huella. Algunos decían que se habían dormido de forma voluntaria, para esperar el momento indicado, los mas pesimistas creían que habían decidido abandonar sus vidas nómadas para atar raíces y permanecer en estado vegetativo para siempre.

Lo que para todos estaba claro era el motivo: los bosques estaban envenenados desde que sombras, brujas y demonios comenzaran a cruzarlos desmedidamente. Monstruosas aberraciones dejaban sus desechos en sus suelos y criaturas extraplanares se instalaban a vivir entre los árboles, alterando el eterno equilibrio de la vida.

Atrás quedaron los días de los ents, y mucho mas aun escondido en la memoria de algunos elfos, el tiempo en que podían comunicarse con todos los árboles, teniendo a veces pláticas de días enteros…

Pero un día, sin previo aviso más que el de las estrellas, algo cambió en la profundidad de los bosques. Unos seres cobraron vida de los árboles, y empezaron a deambular por sus rincones, buscándose, encontrándose, reuniéndose. No eran ents, tampoco árboles, pero estaban hechos de madera. No eran elfos ni humanos, pero tenían forma humaniode. No eran fatas, pero pertenecían al bosque y el bosque les pertenecía.

En Riplus y en todas partes corrió el rumor: algo se movía entre los árboles, algo a lo que incluso las aberraciones temieron, porque era diferente a todo lo que se había visto. Los elfos no podían creerlo cuando lo vieron: los árboreos llegaban a golpear su puerta y a exigir su lugar en la lucha por la recuperación de los bosques del mundo.

Una señal de los Dioses por fin se hacía presente…

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